Malverde, el santo de los narcos
Jesús Malverde, un bandido con fama de Robin Hood, se ha convertido en el santo patrón de los narcotraficantes. La devoción al ídolo popular ha pasado del estado de Sinaloa a la capital mexicana, donde se le ha dedicado una capilla que es frecuentada por capos y delincuentes.
Un ídolo popular del norte de México se ha convertido en el objeto de veneración de los capos de la droga mexicanos y colombianos. La leyenda sobre Malverde cuenta que fue un delincuente que nació a finales del siglo XIX y que robaba a los ricos para ayudar a los pobres, hasta que en 1909 fue capturado y colgado de una rama de mezquite. Poco después de su muerte comenzaron los supuestos milagros. En Culiacán (Sinaloa) se levantó una capilla en honor del mítico bandido generoso que se convirtió en santuario. A finales de los sesenta se le empezó a llamar el santo de los narcotraficantes [...] Hoy los capos de ambos países (Colombia y México) confían su suerte a un solo culto: Jesús Malverde a quien rinden devoción y rezan para que salgan bien sus negocios.
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Pese a la condena de la Iglesia católica, el culto continúa y ha llegado a Tijuana y a algunas ciudades de EE.UU. La devoción a Malverde acaba de llegar a la capital mexicana, donde se extiende con celeridad. Una familia del barrio Doctores, famoso por sus historias de delincuentes, construyó el primer oratorio dedicado al narcosanto en la ciudad como agradecimiento por salvar la vida a un chico de 16 años.
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Joaquim Ibarz (Corresponsal)
Fuente: Diario "La vanguardia" de Barcelona, 9 de Febrero de 2007
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