Originariamente publicado en Golf: Monasterio es el mejor argentino en Italia.
Eleonora Gosman SAN PABLO. CORRESPONSAL
Cuando faltan cinco días para que Benedicto XVI desembarque en San Pablo, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil decidió apostar a un matiz "progresista" al elegir las nuevas autoridades de la cúpula eclesiástica. Al frente de la jerarquía católica brasileña colocó a Geraldo Lyrio Rocha de 65 años quien, de acuerdo con expertos en el tema, tiene una gran ascendiente sobre la Iglesia local: "Conoce muy bien la teología de la liberación", subrayaron esos entendidos y, al mismo tiempo, "sabe de sus problemas".
El obispo Rocha no tiene nada de radical. Tanto que el ala conservadora del catolicismo brasileño también lo quiere. Algunos lo llegan a ver como el religioso capaz de hacer la transición de una entidad, la CNBB, históricamente ligada a los movimientos sociales y a la reivindicación de los pobres, hacia otra institución donde también deberán debatirse las posiciones respecto del aborto y de las investigaciones con células madre.
En cierto modo, se puede establecer algún paralelismo en el estilo de don Rocha con los del presidente Lula da Silva. Según el obispo, él siempre permanecerá "fiel al magisterio supremo de la Iglesia". Dicho de otro modo, es un hombre confiable para la Santa Sede. Sin embargo, también es visto como "uno de los propios" por los sacerdotes ligados a la Teología de la Liberación, que ve a la Iglesia como una herramienta de transformación social. Comparte a su manera con el presidente Lula una cualidad: ambos son lo suficientemente moderados como para no batallar si no es estrictamente necesario.
Esa característica le garantizó al obispo Rocha el 92% de los votos, que le otorgó la función de dirigir la CNBB los próximos cuatro años. Esa elección demuestra que la Iglesia en Brasil no está dispuesta a abandonar su histórica dedicación al problema de la pobreza para reemplazarlo por una prédica basada en "cuestiones doctrinarias", una de las mayores especialidades del Papa.
Algunos analistas sostenía ayer que esta elección, en vísperas de la Conferencia Episcopal Latinoamericana que se inicia la semana próxima, revela una decisión de la jerarquía eclesiástica brasileña de dejar sentados ciertos prerrequisitos para el desarrollo de esa cumbre, que será precisamente inaugurada por el Papa.