El núcleo duro del Obispado de Jaén tiene maniatado a monseñor Del Hoyo
Las influencias del núcleo más duro y conservador del Obispado están condicionando decisivamente la gestión espiscopal de monseñor Del Hoyo, así lo considera gran parte del clero y de la población seglar, hasta el punto de indicar que el obispo se "encuentra maniatado" por Bueno, Higueras y Simón, jerárcas de la diócesis. Tal situación persiste desde la llegada de Ramón Del Hoyo, lo que viene generando un creciente malestar entre sacerdotes y feligreses.
Las esperanzas puestas en el inicio de una etapa más aperturista en el Obispado tras el nombramiento de monseñor Del Hoyo en junio de 2005, se han desmoronado. Distintas fuentes consultadas por jaendigital.com hablan de que la diócesis está siendo manejada por el núcleo más duro y conservador del Obispado, formado por el conocido como tripartito: Manuel Bueno, Rafael Higueras y Jesús Simón.
Las influencias que los tres mandatarios episcopales ejercen sobre Del Hoyo son tan evidentes que existe la impresión de que la diócesis "no tiene Obispo" ya que su titular "no ejerce como cabeza de la Iglesia en Jaén". Un análisis en el que coinciden sacerdotes y seglares, entre los que cunde la desilusión por ver frustradas las esperanzas puestas con el relevo de García Aracil.
El número dos del Obispado, Manuel Bueno (vicario general), el presidente del Cabildo, Rafael Higueras y Jesús Simón, canciller del obispo están manipulando a monseñor Del Hoyo, quien en el año y medio transcurrido desde su nombramiento apenas se ha salido del guión que le marca el mencionado y poderoso trío.
A este control que ejercen Bueno, Higueras y Simón sobre el funcionamiento de la diócesis está contribuyendo el hecho de que el obispo los mantenga en puestos clave. Gran parte de la curia y la feligresía no comprenden por qué motivo no reacciona Del Hoyo y sigue dejando el timón en manos del tripartito, cuyos integrantes se resisten a "soltar las riendas", afirman diversas fuentes consultadas por jaendigital.com.
El mismísimo Santiago García Aracil, precedesor del actual obispo mantiene un discreto seguimiento sobre la marcha de la que fue su diócesis durante más de una década. Recientemente, en el transurso de un almuerzo en Baeza, Aracil tuvo ocasión de conocer detalles acerca del pesimismo y malestar que hay en diferentes sectores de la iglesia jiennense sobre cómo van las cosas.
Jaendigital
Comentario: Es muy grave. Si uno no sabe imponerse en su propia diócesis, ¿merece ser obispo?
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