La diócesis católica de Davenport (Iowa) se declaró hoy en quiebra antes de afrontar demandas bajo el cargo de no sancionar a un cura acusado de abusar sexualmente de más de una decena de sus feligreses hace cuatro décadas.
Esta es la cuarta diócesis que se declara en bancarrota en Estados Unidos debido a los escándalos sexuales protagonizados por sus sacerdotes.
El obispo Lawrence Soens, quien se retiró del sacerdocio en 1998, ha negado las denuncias, y el juicio en su contra, así como contra la diócesis, debe iniciarse el próximo día 23.
Esas denuncias han sido presentadas por alrededor de quince antiguos estudiantes de la escuela secundaria de Regina, en Iowa City, de la cual Soens fue director en la década de 1960.
La decisión de la bancarrota fue anunciada por el obispo William Franklin, quien señaló en el sitio de internet de la diócesis que los problemas financieros que sufre la diócesis 'no dejan otra alternativa'.
Esos problemas incluyen la resolución financiera de más de 20 demandas planteadas contra curas acusados de someter a abusos sexuales a otros sacerdotes.
Desde el 2004 la diócesis, que tiene más de 100.000 fieles en 22 condados, ha pagado más de 10,5 millones de dólares para resolver demandas contra sus sacerdotes, entre ellas un acuerdo extrajudicial alcanzado con 37 víctimas hace un año.
'Hoy, la diócesis de Davenport se encuentra en un momento histórico. Aunque entregamos una compensación justa a víctimas o supervivientes, también creemos que la decisión de reorganizarnos es la mejor forma de continuar la misión de la Iglesia', señaló Franklin.
Las otras diócesis que se han declarado en bancarrota son las Portland (Oregon), Spokane (Washington) y Tucson (Arizona).
Terra Actualidad - EFE
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