Un cardenal italiano, crítico con la posición sobre la eutanasia
23 de enero de 2007, 20h17
ROMA (AFP) - El cardenal emérito de Milán Carlo Maria Martini, una de las figuras más prestigiosas del Colegio Cardenalicio, relanzó el debate sobre la eutanasia en Italia y criticó indirectamente a la Iglesia católica por su intransigencia ante un reciente caso de la denominada "muerte dulce".
Con un largo artículo publicado en el diario Il Sole 24Ore, el purpurado, de 80 años, sacudió a la sociedad italiana al partir de su propia experiencia de enfermo, ya que padece desde hace varios años la enfermedad de Parkinson.
El cardenal italiano, jesuita y experto en textos bíblicos, consideró que existe un vacío jurídico sobre el tema y criticó la posición de la Iglesia al negar un funeral religioso a Piergiorgio Welby, el italiano enfermo de distrofia muscular que el 20 de diciembre pasado pidió a un médico que desconectara el respirador que le mantenía con vida.
"Sigue abierta la exigencia de elaborar una normativa que reconozca la posibilidad de rechazar las terapias a un enfermo terminal (...) sin que por ello se legalice la eutanasia", escribió el purpurado. "Una empresa difícil, pero no imposible", comentó.
En su análisis, el prelado observó que debido a las "nuevas tecnologías que permiten intervenciones cada vez más eficaces en el cuerpo humano, se necesita más sabiduría para interrumpir un tratamiento que no mejora a la persona".
El purpurado, considerado por años una de los figuras más carismáticas de la Iglesia progresista, invitó a la Iglesia a no cerrarse ante el fenómeno, que se ha agudizado por el avance de la ciencia, al multiplicarse los casos de enfermos terminales que optan por la eutanasia.
"La Iglesia debe dar aún más atención pastoral a esos casos", subrayó el purpurado, que pidió no confundir eutanasia con ensañamiento terapeútico. Para Martini, eutanasia es un "gesto que tiene como objetivo acortar la vida, causando positivamente la muerte", mientras que el ensañamiento terapeútico supone "la renuncia de utilizar procedimientos médicos desproporcionados y sin una esperanza razonable de un resultado positivo".
La intransigencia con la que reaccionó la jerarquía de la Iglesia italiana ante el caso Welby generó una serie de polémicas en todo el país, que según un sondeo aprueba en un 68% la legalización de la eutanasia.
Sin citar otros casos, como el de la española Madeleine, enferma de esclerosis, que el 12 de enero se suicidó en España con la ayuda de una asociación que defiende la "muerte digna", Martini pidió que se estudien soluciones para una sociedad moderna.
La posición del purpurado, que admite que es difícil adoptar una regla general y que hay que tener en cuenta siempre la voluntad del enfermo, desató un verdadero debate entre varios partidos políticos, y algunos de ellos, como democráticos de izquierda y radicales, recibieron positivamente la propuesta.
Indirectamente, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, ante la asamblea de la entidad, reiteró el lunes su "no" a la eutanasia y al ensañamiento terapeútico, a la vez que advirtió sobre las formas de eutanasia "disfrazadas".
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