El materialismo asedia
Chile
En el Sur de nuestro país existe una bellísima ciudad llamada Chiloé. En realidad se trata de una isla enorme. Entre los pueblos que conforman este terruño se encuentra la ciudad de Castro. Turísticamente hablando, este pueblo se conoce casi mundialmente por los "Palafitos". Se trata de añosas casas erigidas sobre unos pilares de madera, a la orilla del mar. Al verlas, parece que van a derrumbarse de un momento a otro, pues las maderas están corroídas.
Algo parecido está ocurriendo con los cimientos de la iglesia cristiana. La irrupción de los proponentes del "Evangelio de la Prosperidad" han invadido los medios de comunicación de la Iglesia Evangélica Chilena. Se trata de predicadores que enseñan una desviación doctrinal materialista. Dicen que Dios está obligado a prosperar económicamente a los creyentes. Afirman que si una persona es pobre o está enferma, es el resultado del pecado y está bajo la maldición de la ley. Otra grave enseñanza es la ley de los pactos. Esto significa que si un creyente desea dinero, sanidad o la solución de un problema, debe pagar una suma de dinero determinada (pactar) y como resultado de este pacto, Dios estará obligado a responder.
Una de las parábolas favoritas de estos predicadores es la del Sembrador. Evidentemente la interpretación alegórica de esta bella narración es completamente sacada fuera de su contexto y tergiversada por estos maestros materialistas. Dicen, algunos de ellos, que los 4 terrenos de la parábola son diferentes ministerios o iglesias y que la semilla son los diezmos y ofrendas de los fieles. Entoces, si uno ofrenda en una iglesia poco conocida, sin medio de comunicación o pobre, el resultado de esta transacción será mínimo. O sea, cosechará poca plata. Pero si uno ofrenda en la "Buena Tierra" (que por su puesto es el ministerio o iglesia del predicador), Dios le devolverá al ciento por uno. O sea que si yo doy 10 dólares, Dios debe devolverme 100. Así ponen la motivación para ofrendar en la obtención de ganancias y utilidades , en vez del amor a Dios y al prójimo.
La correcta exégesis de esta parábola está presente en el mismo relato de nuestro Señor: La semilla es la palabra de Dios y los terrenos son distintos corazones humanos que aceptan o rechazan la palabra de Dios. a buena tierra son los que oyen la Palabra y la ponen por obra. (No los que la ruercen para beneficio y lucro personal)
A Dios gracias aun quedan muchos que no han doblado la rodilla ante Mamón. Hermanos cristianos, oren por nuestra amada iglesia chilena, ya que los creyentes de corazón aun aguardamos la vieja promesa que oímos en Chile a comienzos del avivamiento de 1909: "CHILE SERÁ PARA CRISTO"
Pastor Juan
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