La Colombia que vive en Paz.
Colombia
Quiero que el mundo sepa que además de las malas noticias que abundan sobre nuestro país, también hay muchas y muy buenas cada día.
Una de esas muy buenas noticias es que el común de la gente, es decir, el hombre y mujer de la calle, que no sale en las noticias de la televisión o en los diarios, y que es la inmensa mayoría de la población, está viviendo un resurgir del amor de Cristo en sus corazones.
Y no hablo de la gente que a mediados del siglo XX vivía su fe por herencia, por educación pero no por convicción; que fueron católicos de nombre pero no de hecho.
No, hablo de esa gente a la que la carencia de muchas cosas, y la certeza cercana y permanente de que la vida en cualquier momento se acaba a pesar de lo lo que se haga o se deje de hacer, ha encontrado en el mensaje universal y siempre actual de Jesucristo, una fuerza que supera todas las fuerzas terrenas y conocidas, un amor como no se conoce y un horizonte mucho más amplio que el horizonte mundano.
Ha encontrado esta gente, que a pesar de sus muchas limitaciones, siempre se puede dar mucho, si no todo, de lo que poseemos.
Y por eso, mucha gente hoy en nuestro país está convencida de que la paz no se va a alcanzar con diálogos o con débiles treguas, sino con la verdadera conversión interior de cada uno de nosotros y cuando el servicio a nuestro hermano sea más importante que cualquier teoría política o social. Desde ahí se está llevando a cada rincón de nuestro país rural y urbano ese mensaje para despertar el amor que vive en cada uno de nosotros.
Leí una calcomanía que decía - Colombia tendrá paz cuando - comprenda las palabras del que murió en la Cruz - como reza nuestro himno nacional, que data de 1886 (aproximadamente). Gracias por este espacio. Dios los bendiga.
Luis Fernando Avendaño Lozano
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