Pasión española 2000.
España
La cuaresma es un camino que nos permite pararnos allá donde cada uno estime conveniente, pero ante todo tiene una meta muy precisa a la que sólo los que continúan andando pueden llegar: a la pascua. Como diría uno de nuestros poetas más famosos, Antonio Machado, "caminante no hay camino al andar... y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar". Así es nuestro camino hacia la Pascua. Oportunidades tendremos muchas, pero no todas son iguales ni se nos presentan de la misma forma. Por si fuera poco, esa oportunidad nunca se nos volverá a dar, aunque tengamos otras muchas.
Celebrar la Pasión del Señor, gozar su Resurrección y hacer partícipes de esa noticia a los que nos rodean sólo se puede hacer desde el testimonio. Cuando alguien pasa a nuestro lado y no le hemos socorrido, cuando nos necesita para que le escuchemos y no le hemos prestado la menor atención,... la conversión no ha entrado en nuestra casa.
Pedir perdón y vivenciar nuestra fe en la caridad para con los que nos rodean será el mejor modo de decir que la cuaresma y el año jubilar no ha pasado sin pena ni gloria, es decir, sin muerte y sin resurrección.
Angelo de todos los Santos
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