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Iniciado por francesc
Te equivocas, yo no ordeno nada, me limito a decirle a alguien que pierde el tiempo tratando de convencerme de una cierta manera. La persona es libre de continuar haciendolo aunque no haga efecto.
Te doy la razón en algo: no conozco a Dios. Nadie lo ha visto. Pero eso no impide que pueda creer en él.
En cuanto al punto de vista: claro que lo comprendo, pero soy incapaz de compartirlo. Y tengo tanto derecho a expresar mi opinión como la tienes tú. Sigo pensando que la división, después de Salomón, tuvo mucho más que ver con la política que había seguido que con la adoración de otros dioses. Los judíos se lo explicaban así, pero ningún reino se parte por la adoración a uno u otro dios a menos que haya otras cuestiones de fondo. Al fin, Salomón no era más que un hombre. ¿Iba Dios a juzgar a todo un pueblo solamente en base a los pecados de su Rey? A mí me parece algo injusto y además absurdo. Puede que no conozca a Dios lo bastante. Pero sé que no puede ser así.
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Francesc, tengo la idea que hubo reyes, gobernando a los seres humanos, porque ellos lo pidieron, antes de esto, Dios mismo los gobernaba, pero la naturaleza humana, apegada al mundo prefirió un rey, un gobernante humano. Por eso es que el comportamiento del gobernante ante Dios, tiene un gran peso en relación a su pueblo.
Pero las personas creemos que todas tenemos igual derecho, y esto es algo que nos atribuimos nosotros mismos, cuando que Dios da a cada uno según que tan rectos o justos se es ante El. El impío, no tiene el mismo derecho que el justo ante Dios. Así también los judios, esperan ser aceptos de Dios, sólo por ser judiós, manteniendo sus tradiciones. Y en verdad, Dios espera que todos los hombres se salven, bajo la condición que NO OBRE EL MAL, ya se lo dijo a Caín, en Genesis 4-6
Yahveh dijo a Cain, "Por qué andas irritado, y porque se ha abatido tu rostro?, NO ES CIERTO QUE SI OBRAS BIEN PODRÁS ALZARLO? Mas, si no OBRAS BIEN, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.
En esto somos iguales todos los seres humanos. Estamos todos bajo el mandato de HACER EL BIEN Y NO HACER EL MAL. En el Antiguo testamento, en el libro de Reyes, cuando el rey hizo el mal ante los ojos de Dios, Dios permitió que le dominaran sus enemigos. Y cuando el rey era justo, Dios les colmaba de bendiciones, porque el rey es el que dirige al pueblo.
El sentido de la igualdad entre los seres humanos, nos ha hecho perder de vista, lo que Dios espera de nosotros.