Para verborestauracion@: No hace falta que sigas con citas del Antiguo Testamento. Ya he dicho la opinión que tengo sobre ellas. Comprendo que para quienes lo escribieron, Israel fuera lo más sagrado. Jeremías veía a su país en peligro y Ezequiel escribía desde la Cautividad de Babilonia. No se puede pedir objetividad en semejantes circunstancias.
Para Rosa Valiente: Ja, ja... y ja. Cualquiera que sepa algo sobre política puede decirte que lo que esperas es una utopía. Dices que Salomón siguió los caminos de Dios: arruinando al pueblo para construir un Templo a la mayor gloria de Dios. ¿Te has preguntado por qué estalló una rebelión a su muerte que dividió a las doce tribus? ¿Nunca has notado que el libro de los Reyes habla de él con distancia e incluso frialdad, actitud que contrasta con la calidez con la que evoca a su padre David? Lo de la sabiduría era un título que todos los reyes de la época, fueran o no de Israel, recibían de sus pueblos por cortesía, aunque fueran unos zotes. Cuando estás a la cabeza de una colectividad, tal vez puedas permitirte seguir unos principios, pero lo primero debe ser siempre la seguridad y el bien de esa colectividad que te ha sido confiada. No puedes permitirte perjudicarles por respetar unos principios. A menos que el coste de no seguirlos sea peor. Es una gran responsabilidad, porque cualquiera de las dos opciones puede ser mala. Quizás Dios te haya puesto ahí, pero no puedes permitirte creer eso so pena de llevar a la gente al desastre.
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