Es posible. Pero dudo mucho que el derramamiento de sangre sea lo que Dios (por lo menos el Dios en el que yo creo) desea, ni en Tierra Santa ni en ninguna otra parte. Me parece que olvida que el Antiguo Testamento esá lleno de los anhelos de los judíos que vivían en Babilonia desterrados. Y yo tampoco olvido las palabras de la "sangre derramada": "De estos muros, no quedará piedra sobre piedra".
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