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Antiguo 24-dic-2005, 12:20
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Marc no se puede cailificar en este momento
Predeterminado Re: ¿Por qué soy Católico?

También sobre este punto hay gran divergencia entre los católicos y ciertos grupos de hermanos separados que confunden el Reino de Dios con su secta o con la Iglesia entendida como la reunión de todos los que aceptan a Cristo como Salvador. Para ellos, los que no creen en Cristo, aunque sea sin culpa, no pueden salvarse ni pertenecer al Reino de Dios. Y esto representa un verdadero absurdo, fundado sobre una actitud completamente fanática, que no tiene en cuenta el amor de Dios y su grande libertad en la manera de intervenir en la historia humana.

Una Iglesia de santos y pecadores
En la misma Biblia se habla de la Iglesia como de un campo, donde crece trigo y hierba mala (Mt 13,24-30). En la primitiva comunidad cristiana, guiada por los mismos apóstoles, había muchos problemas e infidelidades, con casos de mentira (Ananías y Safira: Hech 5,1-11), de inmoralidad sexual (1Cor 5), de inconformidades y chismes, por lo cual los apóstoles tuvieron que establecer los diáconos (Hech 6,1-7), de envidias (1Cor 3,1-4), etc.
Entre los mismos apóstoles, ¿no hubo un Judas que traicionó a Jesús y llegó a ahorcarse por soberbia? ¿No hubo un Pedro que negó a Jesús por miedo y después se arrepintió, quedando como jefe al frente del grupo de los apóstoles y de todo el rebaño de Cristo? (Jn 21,15-17). ¿Por qué, entonces, tenemos que extrañarnos, si en la Iglesia de Cristo de ahora y de todos los tiempos encontramos buenos y malos, santos y pecadores, en todos los niveles?
¿Acaso en el Antiguo Pueblo de Dios hubo puros santos?

El fariseo y el publicano
El pretender una Iglesia de puros santos es una grave tentación que ha dado origen a muchas sectas, que después se llenaron de pecado y llegaron a desintegrarse. En efecto, ¿dónde están ahora las innumerables sectas que se formaron durante el primer milenio de la Iglesia? Todas desaparecieron.
A este propósito es oportuno recordar la parábola del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14). Hay que desconfiar mucho de los que pretenden ser santos como el fariseo y desprecian la Iglesia Católica, porque en su seno hay pecadores. Acordémonos de que el pecado más grave no es la borrachera o la prostitución, sino el orgullo, el sentirse bueno y despreciar a los demás. Y éste fue el pecado de los fariseos, aferrados a su cumplimiento de la Ley y cerrados a la verdad, por lo cual no reconocieron al Mesias.

El ejemplo de la familia
Además la Iglesia es como una familia. Y como en cada familia, hay de todo: hermanos que se portan bien y hermanos que se portan mal. Hasta los mismos papás pueden tener defectos.
Pues bien ¿Qué pensarías de un hermano que dijera; "Puesto que en mi hogar hay muchos problemas, me voy a vivir en la casa del vecino, donde hay pura paz y tranquilidad".
Sin duda no estarías de acuerdo con su actuación. En efecto, en lugar de ayudar a resolver los problemas de su familia, con su decisión los aumentaría más. Y es lo que está pasando con muchos católicos. En lugar de ayudar a resolver los problemas que existen dentro de la Iglesia, la abandonan y después hacen todo lo posible para seguir sacando a otros.
Y esto está muy mal. Así que nunca se te ocurra a ti hacer algo parecido, y si ya lo hiciste por ignorancia, orgullo o malos consejos que te dieron, arrepiéntete de una vez y regresa a la única Iglesia que fundó Cristo personalmente cuando vivió en este mundo y que nunca se acabará. Acuérdate: "Cometer errores es humano; perseverar en ellos es diabólico".

Confianza en Cristo
"Maldito el hombre que confía en otro hombre" (Jer 17,5), dice la Biblia. Yo, por mi parte, prefiero mil veces confiar en Cristo, que fundó la Iglesia Católica y le aseguró que iba a durar hasta el fin de los tiempos, que en otros hombres que fundaron otras iglesias. Según ellos, Jesús no tuvo el poder para cumplir con su promesa de que su Iglesia duraría para siempre, hasta el último día. Mientras ellos sí que tienen este poder. Ellos se consideran más poderosos que Cristo, puesto que sus iglesias nunca van a desaparecer. ¡Pobres ilusos!
Pasarán los siglos, surgirán y desaparecerán las sectas. pero la Iglesia Católica, la única Iglesia que fundó Jesús, seguirá siempre adelante, entre problemas, éxitos y fracasos, hasta el día en que Cristo regrese a juzgar a los vivos y a los muertos.
Por lo menos, esta es mi fe inquebrantable en Cristo y en la Iglesia que El fundó y a la cual me siento orgulloso de pertenecer.

P. Flaviano Amatulli Valente
e-mail: amatulli@apostol.com
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