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Alt 02-feb-2006, 01:48
tabor tabor ist offline
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tabor
Predeterminado Re: Asociaciones de promoción de Vida Consagrada e

Muchas cosas nos apremian en estos momentos: los pobres, los inmigrantes, los marginados, los tristes y solos, los ancianos; su atención y dedicación nos deben apasionar, pero todo ello no es posible sin la oración litúrgica y personal, para reavivar el amor primero, sin la vida comunitaria, para que la ternura de Quien nos dio la vida, la redención, la vocación, pueda llegar hasta estos preferidos del Señor.
¿Es posible con estos hechos apremiantes, la intimidad con el Señor?.
¿Es posible buscar sólo, y sobre todo, a Dios, uniendo la contemplación al amor apostólico?.
¿Es posible hacer de nuestra vida como dice este año el lema de este año del Día de la Vida Consagrada " una casa de Betania" ?.
La vida consagrada es un don, un gran don. Un don del Señor a su Iglesia y un don muy particular para cada cristiano que es convocado, llamado por Jesucristo, para entregarse a Él en la Iglesia de un modo nuevo. Esta consagración no puede entenderse sin Cristo y su Iglesia, esto es, lo sucedido en la Tierra Santa que llamamos Nueva Alianza, Misterio Pascual. La manera de revelarse Jesucristo supone en los que responden a su llamada un amor entregado y compartido: saberse amado de tal modo que sólo se puede corresponder con un corazón indiviso, virginal. Buscar otro origen u otro fin para la vida consagrada es atrapar aire.
Este amor entregado conduce a compartir todo con Jesucristo, también su pobreza y su humildad: sólo ama de verdad a Cristo quien, si Él lo pide, elige por amor a Él pobreza con Cristo pobre y la humildad con Cristo humilde. Es el amor entregado y compartido el que explica la elección voluntaria del estilo de vida de Jesús en obediencia continua.
Pero este don llega ahora, por medios múltiples y concretos aprobados por la Iglesia. Pensamos que el Espíritu Santo anda detrás de las personas que viven o propugnan Vida consagrada en medio del mundo" con la ratificación de la Iglesia que alienta a mostrar los propios carismas.
En estos inicios del siglo XXI, la Iglesia necesita el testimonio de la "Vida consagrada en medio del mundo", no oculta, sino mostrada a los otros cristianos para animarles a ellos a vivir su propia vocación, a anunciarles la esperanza en la Vida, que es vida eterna y vida en este mundo necesitado de Dios y de su amor. La fidelidad a Dios se concreta en la fidelidad a las fuentes originales, en el amor a la Iglesia y personas particulares con las que vivimos, compartimos sus problemas y necesidades.
Entendemos que el amor entregado y compartido necesita ser alimentado, recreado y revivido cada día. También el de la vida consagrada. Volver a elegir a Cristo con amor preferencial sólo es posible si uno se sabe amado cada día. No se puede concebir la vida consagrada, por ejemplo, sin la Eucaristía como su centro. Sin recibir al Señor, sin escuchar su Palabra, sin participar de su sacrificio, los consagrados pierden el sentido de su existencia. Y su amor, tan necesario, a los demás, y su apostolado es imposible si el que actúa no es Jesucristo y no puede actuar Jesucristo si no hay unión con Él: esto es lo que pretendemos desde nuestras Asociaciones y Centros.
Esperamos vuestras sugerencias y aportaciones.
Unidos en la oración y Fe en la Jornada de la Vida Consagrada 2006

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