Dios mio Hebert, qué pena por aquellos que se pierden, el ocultismo es la manera que tienen algunos de querer resolver problemas del mundo en el mundo, ignorando por completo a Dios, por falta de conocimiento de Dios, por no haberle llegado conceptos que están vertidos en la Biblia, en algún lugar de ella dice: no esperar de los hombres, sino de Dios, pero las personas esperan que hombres o mujeres dedicadas a la magia o el ocultismo les resuelvan sus problemas, este es el error. Mas obtendrían si apelaran a Dios, si invocan a Jesucristo. Estoy mirando el relato de la curación que hizo Jesús de una mujer encorbada, mira
Lucas 13: 10-17
Estaba un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía 18 años;
estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo:
Mujer quedas libre de tu enfermedad. Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, decía a la gente
Hay seis días en que se puede trabajar; venid pues, esos días a curaros, y no en día sábado.
Replicóle el Señor: ¡Hipócritas!. ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o a vuestro asno
para llevarlos a abrevar?. Y a ésta, que es hija de Habraham,
a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no está bien desatarla de esta ligadura en día sábado?. Y cuando decía estas cosas,
sus adversarios quedaban confundidos mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía
Fíjate que en Lucas 11 cuando se refiere a la estrategia de Satanás, en el versículo 26 dice
Entonces va y toma otro siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí,
y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio
Mira como deja al hombre la actividad de los demonios, tal como cuentas de las hermanas, ahora mira, cuando relata Lucas la curación de un endemoniado epiléptico,
versículos 37-43
Sucedió que al día siguiente, cuando bajaron del monte, le salió al encuentro mucha gente.
En esto, un hombre entre la gente empezó a gritar: Maestro te suplíco que mires a mi hijo, porque es el único que tengo
y he aquí que un espíritu se apodera de él y de pronto empieza a dar gritos, le hace retroceder echando espuma,
y difícilmente se aparta de él, dejándole quebrantado. He pedido a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.
Respondió Jesús: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿hasta cuando estaré con vosotros y habré de soportaros?
¡Trae acá a tu hijo!. Cuando se acercaba, el demonio le arrojó por tierra y le agitó violentamente; pero Jesús increpó al espíritu inmundo,
curó al niño y le devolvió a su padre;
y todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios.
¿Puedes ver?, para alejar los demonios de las personas, primero llevarlas a la conversión, porque es Dios quien limpia, libera de ataduras, por medio de su Hijo Jesucristo quien en todo es a la voluntad de su Padre, fíjate, ella reclama los objetos que le has destruido, en vez de "Clamar a Dios", si lo hiciese ya no le interesarían los objetos, no tendrían para ella ningún interés, porque comprendería que su confianza es más segura puesta en Dios que en esos objetos, pudiera ser que hasta te agradecería que te hubieras dececho de ellos, que la llevaban por un camino de error. Pero claro, ellas no están en su sano juicio, se que cuando los discípulos de Jesús no pudieron expulsar demonios, Jesús les dice: estos sólo se expulsan con oración, en la traducción Reina-Valera, dice, "con oración y ayuno".
Le pediré a Dios, como me has pedido, que libere a esas mujeres de la ataduras de Satanás, y a ti de tu carga - ya esta hecho - acabo de orar.
¡Qué maravilloso es traerle a las personas el confiar en Dios!, por eso me gusta hablar de Dios, como tantos otros hablan de tantos otros temas, no solo importa los acontecimientos en el mundo, también es una gran noticia las Obras de Nuestro Señor, como pasaba en los tiempos de Jesús, que las personas se maravillaban.
Dios te bendiga, estimado Hebert, y descanses en la Paz de Nuestro Señor.
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