¿SANA JESÚS? POR FAVOR LEE ESTO
La respuesta a esta experiencia es la de mi propia vida.
Esto no lo he leido en un libro, sino que forma parte de lo que fui y de lo que soy.
Después de 19 años de depresión que se fue complicando con todo tipo de patologías psiquicas y emocionales, Jesús, el Señor, el Hijo de Dios Viviente, me ha sanado.
Es una historia larga (más de la mitad de mi vida) y muy dolorosa. Acudí a un sin fin de médicos, unos no me daban ninguna esperanza (estuve al borde del suicidio muchas veces) y otros buenamente hacían lo que les habían enseñado (dar pastillas), y como estas no resolvían nada, las dosis eran cada vez mayores, los efectos secundarios eran peores y mayor mi desolación. Llegó el punto que mi médico me recetó la medicina más potente a nivel psiquico del mercado: un neuroléptico, que además debía tomar con un antiepiléptico (no porque tuviera epilepsia sino porque este medicamento contrarrestaba los efectos secundarios a largo plazo del neuroléptico: la enfermedad de Parkinson). Pero además tomaba una gran cantidad de antidepresivos, ansiolíticos, hipnóticos (para poder dormir),... ¡Mi infierno personal! Y todo esto situado en mi contexto vital: mi familia rota por un divorcio y un padre terrenal que no me habla ni se preocupa por mí, dificultades emocionales, en los estudios,...
Pero Él estaba a mi lado, aunque yo no lo sabía, no lo veía, no lo sentía.
Las oraciones de mi familia me salvaron.
Este mismo año 2005, una familiar especialmente realizó una novena de oración por mí, y me lo dijo. En aquel momento no pasó nada, ella se sintió defraudada por esto, y yo estaba tan mal que no sabía qué pensar.
Al cabo de un tiempo empezaron los "efectos" de aquellas oraciones.
Sin saber cómo ni porqué, intenté suprimir toda la medicación (esto está totalmente prohibido por los médicos, y de hecho no se lo recomiendo a nadie, pero lo hice), pero al caer la noche sufría unos espantosos dolores de cabeza, que me forzaron a volver a tomarla.
Lo había intentado solo con mi voluntad y el resultado fue el fracaso.
Al cabo de unos meses, comezé a orar para resolver unos temas personales algo difíciles, y el Señor me los dió.
Volví a dejar la medicación (y esta vez con Su ayuda) lo logré. ¿Es humanamente explicable acabar en muy poco tiempo con una dependencia química de muchisímos años sin ningún efecto adverso?... ¡No!
Y no sólo eso, sino que la depresión y la ansiedad han desaparecido, y sólo queda algún aspecto de mi mente por sanar. (Y otras cosas personales que por pudor no cuento pero puedo señalar una terrible adicción que tuve por 17 años (hasta el pasado mes). Todo quedó roto, deshecho. La Luz brilló en las tinieblas, el Bien derrotó al mal, el Amor venció la destrucción de mi mente, mi alma, mi vida entera...
Mientras esto ocurría, sin saber cómo, yo sentía un impulso en mi alma que me "empujaba" a la iglesia y entonces comenzé a ir a la Santa Misa todos los días (cosa que solo había hecho durante un mes de mi vida, y fué hace 21 años), tenía ansias de confesarme y de recibir del Señor Su Cuerpo y Su Sangre.
Era un ardor en mi mente por tenerle en mí. Un ardor por entregarme a Él, por darle todo mi ser.
Yo estaba aún en pecado y tenía "montañas" que apartar de mi alma. Pero Se lo pedí, y Él las apartó.
Ahora vivo entregado a Él.
No podía ser menos, yo le he entregado toda mi vida. Pero ÉL LA DIÓ POR MÍ PRIMERO.
Oro mucho cada día, me confieso con frecuencia (aún de pecados veniales) y sobre todo anhelo cada día, esa dulce hora en que Él se me entrega por completo en la Eucaristía.
Y aún con esas áreas que aún quedan por sanar, puedo gritar al mundo : JESÚS VIVE, EL NO ESTÁ MUERTO. ÉL ME HA SALVADO, SANADO, RESTAURADO, LIBERADO.
No hay otra libertad que la de servir al Señor Jesucristo, no hay otro gozo en el mundo cómo vivir dándote a Él, una y otra vez...
Si quieres saer más de mí o conocer por entero mi testimonio puedes dirigirte a mi e-mail y gustoso lo haré.
Dios te bendiga y guarde.
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