Cuál será el resultado si abrazas la crucifixión?
Abrazarla significa que permites la destrucción de todo aquello que no es Cristo en ti. Cuando abrazas una crucifixión permites a la destrucción definitiva desembarazarse de lo que tanto anhelas preservar. La crucifixión golpea en las motivaciones más subterráneas de tu ser, en el laberinto de tu voluntad inconsciente.
El propio deseo de no ser destruido ha de ser destruido. Al menos ese deseo recibirá un durísimo golpe. La cruz escudriña el deseo del hombre de no sufrir, y la embravecida tarea del hombre de no perder nunca, y los chillidos de su lógica de que no está equivocado.
Insinuaciones e indirectas pululaban por todos lados en torno a tu Señor el fin de semana que fue crucificado. Algunos rumores aún perduran y circulan de aquí para allá hasta el día de hoy… y así seguirá hasta el fin de los tiempos.
Igual te acontecerá a ti. Tu repulsa a tener que convivir toda una vida con las mentiras acabará por destruirte. Bien eso, bien sucederá que tu repulsa será destruida y reemplazada por la paciencia y la aceptación divinas.
¿Hasta qué punto ha afectado negativamente esta crucifixión a tu vida? ¿Tienes miedo de depositar otra vez tu corazón en manos del Señor? ¿Miedo de fiarte de otros creyentes? ¿Tienes miedo, o incluso eres cínico, de nuevos creyentes que viven el primer arrebato de amor por su Señor? Si es así entonces los efectos tienen profundas implicaciones, sin duda.
Abraza la cruz, para que estas feas y negras actitudes sean rendidas.
Confronta tu propia conducta.
Te recuerdo una vez más que el lado oscuro de todo creyente tiende a emerger cuando sufre la prueba, el juicio, el azote, los clavos, la lanza, la desnudez pública, el escarnio.
¡De entre aquellos que te crucificaron, puede haber uno que te recuerde como alguien que puso su granito de arena en crucificar a otros! ¿Lo sabías? ¿Devolviste fuego con fuego? ¿Llegaste a odiar, o al menos hubo fuertes arrebatos de ira? ¿Lo mostraste? ¿Tú también perdiste la ética? ¿Te defendiste aunque fuera poco atacando a otros? ¿No te das cuenta de que siquiera una buena defensa habla maravillas de ti? Medita en esta cuestión: ¿tienes por cosa sin importancia tu reacción?
¿Tienes idea de cuánto de tu lado oscuro muere en la crucifixión que es aceptada con un abrazo?
¡Es posible que tus verdugos pensaran que lo que te hicieron era poca cosa! ¡Puede que pensaran que lo ultrajante era tu conducta!
La intención de Dios no pasa por permitir que una crucifixión se convierta en una plataforma de defensa. Cualquier crucifixión tiene un sólo propósito: destruir elementos dentro de ti que necesitan ser crucificados.
¿Qué sucede si abrazas una crucifixión?
Perderás buen número de enemigos y amargos recuerdos. También habrás de contemplar la muerte de una porción de tu lado tenebroso.
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hebert_58 el prinicipio de la sabiduria es el temor de DIOS
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