Continuacion
NUESTRA POSICIÓN SOBRE El MOVIMIENTO G-12
A la luz de las convicciones que explicamos, del examen crítico y objetivo de testimonios, informes, pronunciamientos y documentos de líderes evangélicos en general y bautistas en particular y de las características que acabamos de señalar, llegamos a la siguiente posición:
1. No juzgamos el espíritu o las intenciones de los fundadores y padres del Movimiento, pero nos atenemos a los hechos y escritos a que tuvimos acceso.
2. Reconocemos que a lo largo de los siglos y especialmente en el nuestro, han surgido propuestas, modelos y métodos de "hacer iglesia" y de evangelizar o "hacer misiones", algunos con la pretensión de que sean la "última revelación" la "última palabra", "el método perfecto", pero todos han sido marcados por la temporalidad y la falta de permanencia. A final de cuentas, los métodos varían y no son ellos los que cuentan, sino la persona. Dice con propiedad un autor extranjero, que "el hombre es el método de Dios".
3. El G-5, G-12, las "koinonías", los "grupos de ECO", los NEBS (núcleos de estudio bíblico en los hogares) constituyen todos modelos humanos, y tienen el propósito (o deben tener), de promover la eficaz actuación de la iglesia en el mundo. Pero ninguno de ellos puede tomar para sí el "estatus" de revelación final o método perfecto; todos esos modelos son marcados por la falibilidad humana. En cuanto al número 12, por ejemplo, no hay registro bíblico de que cada apóstol haya preparado a doce discípulos y estimulados estos a discipular a doce más. Ni hay registro de las iglesias de los primeros siglos de la historia cristiana que hayan creado grupos de
12, o de cualquier otro número fijo y definitivo. Se reunían en los hogares, sí, pero sin definición de un número fijo de personas, o pretensión de otra homogeneidad que no la de la fe, del grupo eclesial que se reunía.
4. Es verdad que nuestras iglesias, para que cumplan efectivamente el mandato recibido del Señor, de "hacer discípulos de todas las naciones", necesitan hacer conforme la iglesia de Jerusalén. Allá los creyentes se reunían "en el templo y de casa en casa". Es menester adoptar estructuras leves y simples, mediante pequeños grupos en los hogares. Eso, sin embargo, sin perder de vista la unidad y la integridad de la iglesia. Tanto con los grupos en los hogares, o células familiares sea cual sea el nombre adoptado:
a). Deben ser dirigidos por personas con capacidad espiritual, moral e intelectual;
b). Los líderes deben ser bien preparados por los pastores;
c). Los líderes deben ser orientados a conducir estudios sobre los mismos temas, comunicar las mismas doctrinas, conducir el pueblo de Dios a la firmeza en la fe, a la comunión, a la santidad y al servicio;
d). Los líderes de los grupos o de las células deben formar discípulos maduros no a la manera de gurús, dependientes e ineptos para buscar por sí mismos la dirección de Dios en Su Palabra.
5. Rechazamos el Movimiento G-12 en cuanto al modelo y contenido de los Encuentros (Preencuentro, Encuentro y Post encuentro), pues sus métodos y procedimientos vienen en detrimento de los principios y enseñanzas de las Santas Escrituras. Los efectos, enseñanzas y prácticas heréticas adoptados se oponen claramente a la Palabra de Dios.
Por ejemplo:
a) El énfasis en la maldición hereditaria, olvidando el tenor general de la Biblia sobre el asunto;
b) La práctica de la llamada confesión positiva;
c) Prácticas de regresión psicológica;
d) Enseñanza y la práctica de la llamada "nueva unción";
e) Práctica del soplo espiritual;
f) Enseñanza del bautismo del Espíritu Santo como "segunda bendición", siendo las lenguas como evidencia;
g) Práctica del secreto;
h) Unción con óleo;
i) Urros y palabras de desorden en los cultos.
6. Reprobamos el orgullo espiritual, la forma no cristiana de despreciar los que no aceptan la "visión" - como la denominan - u otros métodos o modelos de "hacer iglesia", hechos que hemos comprobado en relatos del movimiento y mensajes de algunos de sus dignatarios.
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