Satanás, buscó opacar la cristalinidad de Jesús, convertir su Luz en tiniebla. En su fracaso de ser, un ser celestial elevado, en un lugar de privilegio ante Dios, Satanás busca que todo fracase al igual que él. Satanás, como todos los demonios, saben que nada pueden contra Dios o su hijo, y aún nosotros los seres humanos, dice en la Biblia, que aunque no tenemos el mismo poder que los demonios, tenemos, dado por Dios, autoridad para expulsarlos en el nombre de Jesucristo y Jesús, cuando le dice al demonio que se vaya porque le tenía arto, el demonio se va.
En la Biblia dice que Satanás cuando encuentra la casa limpia, se va, pero vuelve con siete demonios más.
Satanás, ser de oscuridad, buscó enturbiar el agua cristalina, de vida nueva, que es Jesús, pero sabía desde el principio que su pretensión terminaría en fracaso. Satanás solo sabe fracasar. Quiere ser vida, y no puede, porque ya es muerte, destinado a la muerte. Me hace pensar eso, ese relato de la legión de demonios que habitaban en un hombre atormentado, cuando lo ven a Jesús, se atemorizan, y le piden a Jesús que les permitan ir a la piara de cerdos, van porque Jesús se los permite, van, y la piara de cerdos se desbarranca y mueren cinco mil cerdos. Los demonios buscaron vida, pero de cualquier modo su final fue la muerte.
Los demonios, son inertes, con la ridícula pretensión de tener la vida del Hijo de Dios, Jesús, también nosotros, apegados a Dios, somos bautizados con el Espìritu Santo, pero si desapegados de Dios, somos cuevas para demonios, que nos atormentan y nos arrastran a su final inevitable, el lago de azufre y fuego.
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